Julio Pascual falleció en 1967. Sin hijos. Sus familiares más cercanos, los vecinos y amigos que le atendieron en sus últimos años de vida, poco a poco se fueron llevando las posesiones más valiosas del genial artista. De su casa y de su taller fueron desapareciendo, su colección de libros, enseres, objetos de todo tipo…hasta quedar prácticamente vacío. Pero allá olvidados, almacenados en un baúl, nadie consiguió dar importancia ni valor, a una gran cantidad de dibujos. Unos dibujos que a medida que pasaban los años se iban deteriorando más y más. La humedad descontrolada, la ácida orina de gato y las oscilaciones de temperatura habían hecho mella en ellos.

En el verano de 2017, Eduardo Sánchez Butragueño, en nombre de la Fundación Soliss contactó con la conservadora y restauradora toledana Noemí Sierra, de Fondo Blanco Arte&Restauración, para que restaurara unos dibujos que para la Fundación eran un tesoro de incalculable valor. «Al ver en las condiciones que estaba, la verdad es que resultaba difícil poder creerlo, y entendí que la labor que se me encomendaba era muy laboriosa», comenta Noemí.

Tras fotografiar a los más de 250 dibujos, los clasificó por tamaños y por los dos tipos de soportes: papel vegetal y papel de estraza. Posteriormente, y «para permitir una lectura integral de la obra», acometió la minuciosa restauración, consistente, por un lado, en la limpieza, uno a uno, de los dibujos, y por otro, en la eliminación de deformaciones, pegado de grietas y trozos sueltos, y fijación de los dibujos realizados en grafito y técnicas pulverulentas.

Pero en este proceso, nos cuenta Noemí Sierra, un aspecto clave, lo constituye la conservación de los dibujos, en la que «se ha cuidado al máximo la estética, con un acabado sencillo pero elegante», pues para su conservadora-restauradora, «la estética de las cosas es muy importante, nos ayuda a entender que dentro se custodia una obra de gran valor».

Nos cuenta que se han conservado en tres niveles, con carpetas individualizadas por dibujo, elaboradas artesanalmente con cartón especial de conservación, a su vez almacenadas, por tamaños, en un total de 12 cajas-estuche específicas también para la conservación, las cuales, por su parte, se conservan en un armario-cajonera realizado a medida, y de materiales que lo hacen estable, resistente, duradero, ignífugo y no susceptible de ataque de insectos ni hongos.

Noemí Sierra considera muy valiente la apuesta de la Fundación Soliss por invertir en nuestro patrimonio y un ejemplo de generosidad, «un regalo que nos han hecho a todos y muy especialmente para los toledanos». Concluye la conservadora-restauradora Noemí Sierra que «los bienes culturales tienden puentes en el tiempo, y la restauración y conservación de los dibujos de Julio Pascual nos permiten transportarnos a la época de este genio».

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